¿Por qué funciona la terapia EMDR?

Cuando este sistema intrínseco de procesamiento de información se bloquea, las emociones (miedo, angustia, tristeza, dolor, baja autoestima, etc.), creencias negativas autorreferenciales (“no valgo”, “soy tonto”, “estoy dañado para siempre”, “no puedo expresar mis emociones con seguridad”, “estoy en peligro”, etc.) y sensaciones físicas desagradables que tienen lugar en el momento del trauma, quedan en cierto modo “congeladas en el tiempo”, atrapadas en redes neurales disfuncionales.

EMDR es un abordaje centrado en el paciente que permite que el terapeuta estimule los mecanismos de curación que son inherentes al ser humano y se ponga en marcha el sistema innato de procesamiento de la información. Este procedimiento da al cerebro la oportunidad de procesar adecuadamente la experiencia y reorganizarla en redes de memoria más amplias y más adaptativas. Es decir, se le da al cerebro del paciente la oportunidad de hacer lo que no pudo hacer en el momento del trauma: reprocesar la experiencia traumática.

Este abordaje está recomendado en el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida del sujeto, desde fobias, ataques de pánico, muerte traumática y duelos o incidentes traumáticos en la infancia hasta accidentes y desastres naturales. También se usa EMDR para aliviar la angustia y/o la fobia de hablar en público, para mejorar el rendimiento en el trabajo, en los deportes y en las interpretaciones artísticas.

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