Aplicación y tratamiento

Qué y cómo abordar el tratamiento de los problemas o trastornos de los pacientes.

En la primera sesión el paciente me habla de sus problemas y las cosas que quiere resolver y tratamos de comprender “in situ” de donde viene, a que situaciones pasadas está conectado, para junto a unas pruebas diagnósticas que se llevará (test e historia clínica) hacer un diagnóstico previo al tratamiento. En esta sesión le doy un previo consentimiento informado verbal (contrato terapéutico, en que consiste el tratamiento con EMDR, periodicidad, duración y precio desde la 1ª a la última consulta, compromiso de asistencia, etc.) además firma el consentimiento informado por escrito.

En la segunda sesión, generalmente semanal, recepcionaré las pruebas clínicas y completaré con el paciente aquellos aspectos de su línea de vida y del problema que hagan comprensible para él porqué se encuentra así y de donde viene.

En la tercera sesión le daré mi diagnóstico de las pruebas y de su estado actual y, si el problema no está muy cronificado y no es excesivamente grave, preparamos al paciente con la instalación de recursos para empezar el tratamiento una vez establecido el plan de tratamiento terapéutico.

En las siguientes sesiones hasta la finalización, utilizaremos un protocolo muy ordenado, para acceder y tratar los recuerdos más importantes y significativos que aún hoy siguen causándole síntomas y que están causando el problema o trastorno por el que viene a consulta.

El procedimiento de acceso a ese recuerdo es: Mientras el terapeuta ayuda al paciente a que se produzca la estimulación bilateral de la información en el cerebro a través de movimientos oculares, tapping u otras modalidades de estimulación, en ese proceso al paciente le vienen a la mente otras partes del recuerdo traumático u otros recuerdos. El terapeuta interrumpe la estimulación bilateral cada tanto para asegurarse que el paciente esté procesando adecuadamente.

La estimulación bilateral puede ser: a) visual (el paciente mueve los ojos de un lado al otro guiado por el terapeuta); b) auditiva (el paciente escucha sonidos alternados en ambos oídos) c) kinestésica (el terapeuta golpetea suavemente y en forma alternada sobre las manos o los hombros del paciente). Esto facilita la conexión entre los dos hemisferios cerebrales logrando el procesamiento de la información y la disminución de la carga emocional.
El terapeuta guía el proceso, tomando decisiones clínicas sobre la dirección que debe seguir la intervención. La meta es que el paciente procese la información sobre el incidente traumático, llevándolo a una “resolución adaptativa”. En las palabras de Francine Shapiro, esto significa: a) una reducción de los síntomas; b) un cambio en las creencias y c) la posibilidad de funcionar mejor en la vida cotidiana.

Con EMDR trabajaremos terapéuticamente sobre: 1) experiencias de vida temprana; 2) Situaciones en el presente que activan ansiedad, angustia, tristeza y preparamos al paciente para poder afrontar su vida con más tranquilidad, competencia, seguridad, etc. 3) pensamientos y comportamientos deseados para el futuro.

El tratamiento con EMDR puede durar desde 6 sesiones para un trauma simple (personas sanas que sufren un accidente, viven un terremoto, el diagnóstico de una enfermedad grave, un aborto, etc.) hasta más de un año para problemas complejos y crónicos.

Trabajamos en tu pasado para mejorar tu presente y futuro

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